jueves, 9 de julio de 2015

El pasito adelante.

La autoestima es una bonita virtud que, bien llevada, hace que las personas que la tienen sean más felices, que lleguen más lejos y que consigan más cosas, en tanto en cuanto, gracias a ella, se ven con capacidad para intentarlo. Bien llevada, insisto, porque de lo contrario puede ser una vía muy rápida para frustraciones y decepciones, aparte de para hacer el ridículo intentando o diciendo lo que es evidente que no está a tu alcance. Por eso ya intuía yo que no podía ser.

Respecto a Beto, hay muy poco que añadir después de lo expresado en su día en este post del gran @alvayanes. Ahí lo dice todo perfectamente. Ahí está definido de manera excelente lo que es el portero (actual) del Sevilla. Pero permítanme que añada algo hoy, aun a riesgo de ser redundante o recalcitrante. Porque, después de leer anoche lo que dijo (pero no dijo) este señor en la TV portuguesa, es que, simple y llanamente, no me aguanto. Aunque ya sé que es cierto lo que imaginaba: que no podía ser.

Beto dijo (pero no dijo) esto. Beto dijo (pero no dijo) algo así como que no descarta dar pasos adelante en su carrera porque eso es lo que busca todo futbolista, citando expresamente al Real Madrid. Beto. Un tío sobre el que la inmensa mayoría del sevillismo coincide en que es el lunar de una excelente plantilla. El que tira para abajo de la media. El que desentona, el que no llega al nivel del resto. El que es capaz de hacer una espectacular palomita para detener una pelota que va claramente fuera y, luego, se complica la vida de manera absurda con balones bombeaditos hasta el punto de regalar el gol al contrario.

Un tío que es, probablemente, el peor portero que he visto jugar en el Sevilla desde que lo hacía uno que ahora es el mejor director deportivo del mundo (porque Eboue no llegó a debutar, si no me equivoco). Por eso, parecía evidente que no podía ser. 

Yo no soy adivino ni estoy en la mente de nadie que no sea yo mismo. Por tanto, no sé si esas palabras son (pero no son) una vacilada, como lo son también (estas sí) esas estiradas a menudo tan ridículas e inútiles que hace a lo largo de los partidos, o si realmente este señor tiene la autoestima tan alta como para creerse capaz de sustituir a Casillas, De Gea o Keylor Navas en el Real Madrid. Eso sí, no olvidemos que hablamos del club que pagó 4 millones por Diego López (otro que tal baila), pero aun así, me parece brutal la rajada del guardameta. Porque, como decía al principio, la autoestima es una virtud preciosa que mal llevada te puede dirigir directo a un no menos precioso ridículo. O no, quién sabe, según el caso. De hecho, parece que no. Que no dijo que lo que dijo.

Sea como sea, autoestimas por las nubes de algodón de azúcar y donde dije digo, digo diego aparte, me figuro que lo que pasa por la cabeza de Beto es algo diferente. Supongo que es consciente de que un muchacho casi imberbe le ha quitado el puesto a base de actuaciones decentes (tampoco es necesario mucho más para ello). Un muchacho que viene de la casa y que ya ha sido llamado hasta por la selección española. Un muchacho que, o la cosa se tuerce mucho, o viene una oferta millonaria de un súper grande, o es el futuro de la portería sevillista. Porque si de casi imberbe ya hace actuaciones decentes en partidos del nivel de una final europea y es llamado por la selección, a nada que crezca, mejore y desarrolle sus virtudes, a ese no le quita el puesto la autoestima de Beto en la vida.

Y Beto lo sabe. Y su autoestima, también. De hecho, su autoestima le acaba de decir que es hora de dar un pasito adelante y se le han escapado esas dos palabras: Real Madrid. Aunque él, según parece, no lo quiso decir tal cual. Se le malinterpretó.

Ironías y sarcasmos aparte, a mí me parecería natural que Beto se moviera. Vale que lo ha hecho como lo hace en el campo. Si en vez de detener un balón con naturalidad, lo hace con un absurdo escorzo, ahora, en vez de moverse con normalidad y discreción, lo hace de este modo: diciendo cosas que no tienen mucho sentido, hasta el punto de ser malinterpretado. Pero sería natural que se moviera. Con la edad que tiene, aun le debe quedar mecha para rato..., si sigue jugando con regularidad. Y eso en el Sevilla de hoy parece complicado. Por otro lado, él sabe que difícilmente volverá a tener una cotización tan alta como la que tiene ahora mismo. Doblemente campeón de la Europa League e internacional con Portugal, son conceptos interesantes a la hora de desarrollar un currículum y de presentar méritos. Si Beto tiene una oportunidad de encontrar un buen acomodo en el mundo del fútbol actual (y el Sevilla tiene pinta de no serlo tanto porque ha perdido la titularidad), esa oportunidad es ahora. AHORA. Y como es evidente que no es tonto, pues no me extrañaría que se estuviera moviendo. No me extrañaría nada en absoluto. De hecho, no me sorprenden las declaraciones. Me sorprende lo que ha dicho, lo que se le ha malinterpretado. pero no que dé a entender que no vería con malos ojos un cambio.

A partir de ahí, yo no digo nada. A mí Beto no me gusta un pelo, pero eso es cosa mía y si los técnicos apuestan por él, yo me callo y sufro en silencio. Ahora bien, si me parece normal que Navas, Rakitic o Bacca, cada uno en su momento, quisieran dar un paso adelante en sus carreras, ya sea en lo deportivo, en lo económico o ambas cosas, ¿cómo no voy a entender que Beto lo quiera hacer también?

Adelante, Beto. Adelante. Que nadie te impida volar alto. Aunque no parece que lo vaya a hacer. No podía ser, era demasiado bonito.


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